Hace tiempo que fue primavera
y algo ha cambiado en las estatuas del jardín,
apenas son como las recordaba,
incómodas y  misteriosas,
mujeres de silencio que entornan los ojos
y que se parecen al olvido.

Y esto que queda
es una voz tenue que se mantiene dispersa,
es una corrección, no un poema.


Ojalá fuera de noche.
El jardín estaría iluminado como una plaza,
las estatuas llorarían su quietud
y tú aún no te habrías ido.

Juan J. Ginés