Soy yo mismo,
el que se despierta en esta mañana fría y soleada,
el que camina entre la hierba fresca y húmeda,
el que confiesa ser él mismo.

Soy yo mismo,
mitad hombre mitad primavera,
insólito camino, luz recóndita
que se inicia,
espíritu amable y mano firme,
desconsuelo atento, boca rígida.

Ya no existen flores como estas,
ya no queda silencio al que asirse
ni palabras que puedan ordenarse
en interminables frases
que no conducen a ningún significado
ni a ningún sonido.

Soy yo mismo,
y solo tengo ojos para decir lo que no veo.

Juan J. Ginés