para saber que este cambio en ti
nunca será definitivo,
que los días se van acortando,
y que los tilos de nuestra calle no volverán a florecer
hasta la próxima primavera.
Pero también se, porque tú así me lo has dicho,
que lo harán con más intensidad
y con una mayor ternura.
mientras me decías adiós con una brisa en tus ojos,
que volveremos a vernos.
Y que quizá entonces
regresemos a pasear por el parque,
agarrados de las ramas,
y que tal vez me muestres de nuevo,
tu inmensidad y tu destino
mientras yo elijo el mejor momento para besarte.
Ese bosque
de silencios aún esconde tu timidez.
Yo te hablaré de dudas,
de silencios y de miedos
de coincidencias injustas
y de algún que otro argumento vencido.
que no conoces el lenguaje de las manos,
que no conoces los mecanismos del futuro,
ni el motivo de la tristeza de tus estatuas.
Que no te interesa nada de eso, me dirás,
que sólo tienes ojos para este presente
en el que vives y que te acontece.
Ese bosque
de silencios me cuenta que has sufrido
que han vuelto a florecer los tilos en nuestra calle,
y que mientras los tilos florezcan en ti,
la vida se moverá en tus arterias,
en tus calles, en tus avenidas,
en los andenes de una estación de trenes
que palpita como un corazón.
en la que habita el mundo.
Y en las curvas de mujer de tus ríos,
y en la vida de las universidades
y en ajetreo de las rotondas.
y en el bullicio de las noches
En la puerta de tu historia
se quedó colgada una mirada.
Se, porque tú así me lo has dicho
que me recibirás limpia, con esa risa permanente
que llevas prendida en los labios
durante todos los atardeceres.
(Berlín 2010)


La marca profunda de una ciudad se ha hecho poema, ya te dije en tu otro blog que es un poema precioso, lleno de añoranzas, de recuerdos y de sueños futuros de retorno para volver a ver florecer una calle, en esa ciudad siempre abierta a escuchar y a dejarse besar mientras te muestra su sonrisa más limpia y sincera.
Un beso debe ser muy bonito Berlin algún día iré
Anuska