El tiempo se detiene en cada suspiro.

Las miradas son los silencios encontrados

en ese azar de instantes previos.

En la luz de una vela encuentran el final de la huida,

el ocaso de una sala vacía; y mientras tanto

dos o tres sospechas fundadas

y alguna otra por fundar señalan con el dedo

los puntos maestros.

Y entre sus cuerpos se establece un vacío

que sólo puede ser rellenado con poesía.

Juan J. Ginés