Deja que abrace hoy los silencios que sin duda

mañana cubrirán mis horas continuas.

Deja que me someta hoy a la soledad que sin saberlo

espera en las doradas copas de los árboles.

Deja que hoy las horas sean lentas para apurar

cada una de las palabras que mañana no diré.

Deja que hoy sea el día que le dedique a mi muerte

para no tener que llorar mañana mi propia ausencia.

Pero deja que sea hoy porque mañana  olvidaré

este poema que hoy escribo.

 

Juan J. Ginés