Nunca aspiré a comprenderte.

¿Cómo llegar a comprender lo inasible?

 

Nunca llegué a creer

que podría calmar tus distancias.

 

Tan sólo me conformé

con deshilar la bufanda

que adornaba tu cuello.

Eso, dijeron, era amor.

 

Juan J. Ginés