En la memoria hay palabras que no se pueden decir.

 Juan Gelman

  

No siempre la memoria retiene lo importante,

es más, creo que en realidad ,

lo que a mi memoria siempre le interesó

fue lo superfluo,

las cosas que carecían de interés,

siempre el placer de lo intranscendente.

 

Cuando trato de recordar

el preciso momento en el que me convertí

en el que ahora soy,

cuando intento desentrañar qué azarosas realidades

hicieron de mi lo que hoy veis,

solamente soy capaz de recordar tus  besos

y las dos o tres palabras de amor

que te entregué en mis cartas.

 

En mi memoria hay recuerdos de cafetería,

de desayunos diarios en la plaza de la Opera.

Ensaimada, café con leche, zumo de naranja

y conversaciones íntimas por las esquinas deshabitadas.

 

En mi memoria hay recuerdos de sábanas blancas,

de cuerpos extendidos sin temor a las dudas,

de madrugadas injustas, de silencios incalculables,

de idas y de vueltas, de instintos básicos,

de noches largas y de pasos cortos al ritmo de un tic tac.

 

Sólo nos atrevimos a deshojar margaritas

cuando estábamos seguros

de que sus pétalos eran impares.

 

En mi memoria hay noticias de paseos por el retiro,

de ardillas tímidas y de cuentos breves,

de besos escondidos  en el doblez de un cuarto inhóspito,

de confesiones imposibles de confesar.

 

En mi memoria siempre hubo recuerdos de ti,

de tu nombre, de tu aliento y  del perfume

de tus palabras.

 

Ya ves,

 mi memoria no siempre retuvo lo importante.

 

 

Juan J.Ginés