Las miradas
sin
rumbo
se deshacen
en elogios
sinceros
cuando
se
abrazan
en el aire
frio
de los sueños
de invierno.
¿Es cierto
que los
abrazos
dados
en
los
circulos
del
tiempo
establecen
deseos
en el
azar
de los
silencios?
Nunca
se pierden
ni los deseos
ni los sueños
en
el
aire,
solamente
descansan
en
las orillas
de las lágrimas
y en el calor
de un
fuego.

Neo