LA MAÑANA despierta en el cielo azul de los transistores,

mientras recorro con mis silencios el camino lento

que me conduce a ti. La distancia es un río de orillas imprecisas,

que se esconde entre las metáforas de tu nombre

y que amenaza con aparecer entre las sombras del poema.

 

¿Cómo serán las ciudades que nos quedan por visitar?

 

Tu voz es un relámpago

en la cinta transportadora

de mis emociones.

 

¡Que curioso es descubrir

que las conversaciones

traen una luz tan clara!

 

¿Cómo serán las ciudades que nos quedan por visitar?

 

Ahora la vida descubre que tiene unas motivaciones más ciertas,

y el silencio de la mañana trae el aroma de las palabras gastadas

en todos y cada uno de los momentos imprecisos de nuestra existencia.

¡Que delicia es escuchar tus discursos en el calor oculto de las mantas!

Si abres la puerta descubrirás que sólo tú tienes la llave...

 

¿Cómo serán las ciudades que nos quedan por visitar?

 

En el vacío de las propuestas

me encuentro absorto

mirando al cielo de tus intermitencias.

 

¿Cómo serán las ciudades que nos quedan por visitar?

 

Serán como tú, diáfana y sencilla,

serán como yo distraído y silencioso.

Las ciudades que nos quedan por visitar

serán siempre para nosotros

los versos que nos quedan por escribir

JJ