I

Siempre serás poeta de ausencias,

-me dijo la tarde de las despedidas-

el rimador de versos inconclusos

incapaz de terminar sus metáforas.

Siempre serás un poeta de ausencias,

-me dijo la noche de los vientos-

el soñador de silencios rotos

que busca los recuerdos dormidos

entre las sombras chinescas.

Siempre serás poeta de ausencias,

-me dijo la madrugada cruel-

no sueñes más con sus ojos

maldito poeta de lamentos

y olvida de una vez por todas

la eterna quimica de sus párpados.

Pero ¿cómo hacerlo ahora?

si nunca podré olvidar sus ojos

ni la implacable losa de sus sentencias.

Siempre seré poeta de ausencias

mientras siga sin poder sostener su mirada.

Juan J. Ginés