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Terra
La Coctelera

Categoría: poesía

Hace tiempo


Hace tiempo que fue primavera
y algo ha cambiado en las estatuas del jardín,
apenas son como las recordaba,
incómodas y  misteriosas,
mujeres de silencio que entornan los ojos
y que se parecen al olvido.

Y esto que queda
es una voz tenue que se mantiene dispersa,
es una corrección, no un poema.


Ojalá fuera de noche.
El jardín estaría iluminado como una plaza,
las estatuas llorarían su quietud
y tú aún no te habrías ido.

Juan J. Ginés

Noviembre


Parece que estamos en Noviembre,

el cielo es frío como una despedida

y me siento un poco más viejo.

He buscado en el diccionario una palabra que desconocía

y he descubierto que no existe.

¿Cómo es posible?

Una palabra que me apresa en su sonido,

que me calma y me construye,

una palabra desconocida que no existe.

Como una luz tenue

que entra por una rendija

y alumbra algo que no está.

Parece que estamos en Noviembre

los libros no responden

y me siento un poco más viejo.

Juan J. Ginés

Yo mismo


Soy yo mismo,
el que se despierta en esta mañana fría y soleada,
el que camina entre la hierba fresca y húmeda,
el que confiesa ser él mismo.

Soy yo mismo,
mitad hombre mitad primavera,
insólito camino, luz recóndita
que se inicia,
espíritu amable y mano firme,
desconsuelo atento, boca rígida.

Ya no existen flores como estas,
ya no queda silencio al que asirse
ni palabras que puedan ordenarse
en interminables frases
que no conducen a ningún significado
ni a ningún sonido.

Soy yo mismo,
y solo tengo ojos para decir lo que no veo.

Juan J. Ginés

Todo un lenguaje


Se que todo un lenguaje cabe en una palabra,
y mil imágenes,
que en una mirada
se esconden del mundo.
Se que en una caricia está todo lo que soy,
y también lo que tú descubres
aún cuando no me miras
ni me escuchas.
Se que todo un lenguaje cabe en una palabra,
en cada palabra que yo te  digo.
Juan J. Ginés

Si fuera una carta


A qué silencio
respondo con mi silencio
a qué luz
a qué brillo.
Sombra inocente
caricia extenuada
casi muda
que finge ser silencio.


Juan J. Ginés

Berlín, Berlín


Tengo ojos
para saber que este cambio en ti
nunca será definitivo,
que los días se van acortando,
y que los tilos de nuestra calle no volverán a florecer
hasta la próxima primavera.

Cuando ya me haya ido.

Pero también se, porque tú así me lo has dicho,
que lo harán con más intensidad
y con una mayor ternura.

Te recuerdo: has prometido,
mientras me decías adiós con una brisa en tus ojos,
que volveremos a vernos.

Y que quizá entonces
regresemos a pasear por el parque,
agarrados de las ramas,
y que tal vez me muestres de nuevo,
tu inmensidad y tu destino
mientras yo elijo el mejor momento para besarte.

Ese bosque
de silencios aún esconde tu timidez.

Yo te hablaré de dudas,
de silencios y de miedos
de coincidencias injustas
y de algún que otro argumento vencido.

Y se que tú me dirás, entre susurros,
que no conoces el lenguaje de las manos,
que no conoces los mecanismos del futuro,
ni el motivo de la tristeza de tus estatuas.

Que no te interesa nada de eso, me dirás,
que sólo tienes ojos para este presente
en el que vives y que te acontece.



Ese bosque
de silencios me cuenta que has sufrido
Me dirás también
que han vuelto a florecer los tilos en nuestra calle,
y que mientras los tilos florezcan en ti,
la vida se moverá en tus arterias,
en tus calles, en tus avenidas,
en los andenes de una estación de trenes
que palpita como un corazón.

Es tu corazón una estación de trenes
en la que habita el mundo.

Y en las curvas de mujer de tus ríos,
y en la vida de las universidades
y en ajetreo de las rotondas.
y en el bullicio de las noches

En la puerta de tu historia
se quedó colgada una mirada.


Se, porque tú así me lo has dicho
que me recibirás limpia, con esa risa permanente
que llevas prendida en los labios
durante todos los atardeceres.
Juan J. Ginés
(Berlín 2010)

Si fuera una carta


A que silencio

respondo con mi silencio

a que luz

a que brillo.

Sombra inocente

caricia extenuada

casi muda

que finge ser silencio.

Juan J, Ginés

Una noche


La noche me olvida y me ignora,

noche en silencio,

oscura noche.

El  cielo dibuja refugios

y el alba grita ante la desesperación

de no poder encontrar su camino.

A lo lejos un murmullo de voces,

una imaginación de risas que hieren como cuchillos,

y que advierten del punto exacto de las cosas,

el silencio de la espera es un camino

que no conduce a nada,

como una huida,

como el clamor de una despedida,

como el fin de una muerte,

oscura y desnuda.

Juan J. Ginés