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La Coctelera

LA CUEVA DE LOS LOCOS

Yo soy el tiempo que se escapó mientras tú estabas dormida.

17 Febrero 2011

You have there hands

as a memento

of the caresses

that prolong.

And that look

which covers a life.

Juan J. Ginés

18 Noviembre 2010


Hace tiempo que fue primavera
y algo ha cambiado en las estatuas del jardín,
apenas son como las recordaba,
incómodas y  misteriosas,
mujeres de silencio que entornan los ojos
y que se parecen al olvido.

Y esto que queda
es una voz tenue que se mantiene dispersa,
es una corrección, no un poema.


Ojalá fuera de noche.
El jardín estaría iluminado como una plaza,
las estatuas llorarían su quietud
y tú aún no te habrías ido.

Juan J. Ginés

9 Noviembre 2010


Parece que estamos en Noviembre,

el cielo es frío como una despedida

y me siento un poco más viejo.

He buscado en el diccionario una palabra que desconocía

y he descubierto que no existe.

¿Cómo es posible?

Una palabra que me apresa en su sonido,

que me calma y me construye,

una palabra desconocida que no existe.

Como una luz tenue

que entra por una rendija

y alumbra algo que no está.

Parece que estamos en Noviembre

los libros no responden

y me siento un poco más viejo.

Juan J. Ginés

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  • Archivado en: poesía Tags: poesia
  • 8 Noviembre 2010


    Soy yo mismo,
    el que se despierta en esta mañana fría y soleada,
    el que camina entre la hierba fresca y húmeda,
    el que confiesa ser él mismo.

    Soy yo mismo,
    mitad hombre mitad primavera,
    insólito camino, luz recóndita
    que se inicia,
    espíritu amable y mano firme,
    desconsuelo atento, boca rígida.

    Ya no existen flores como estas,
    ya no queda silencio al que asirse
    ni palabras que puedan ordenarse
    en interminables frases
    que no conducen a ningún significado
    ni a ningún sonido.

    Soy yo mismo,
    y solo tengo ojos para decir lo que no veo.

    Juan J. Ginés

    3 Octubre 2010


    Se que todo un lenguaje cabe en una palabra,
    y mil imágenes,
    que en una mirada
    se esconden del mundo.
    Se que en una caricia está todo lo que soy,
    y también lo que tú descubres
    aún cuando no me miras
    ni me escuchas.
    Se que todo un lenguaje cabe en una palabra,
    en cada palabra que yo te  digo.
    Juan J. Ginés

    3 Octubre 2010


    A qué silencio
    respondo con mi silencio
    a qué luz
    a qué brillo.
    Sombra inocente
    caricia extenuada
    casi muda
    que finge ser silencio.


    Juan J. Ginés

    2 Octubre 2010


    Tengo ojos
    para saber que este cambio en ti
    nunca será definitivo,
    que los días se van acortando,
    y que los tilos de nuestra calle no volverán a florecer
    hasta la próxima primavera.

    Cuando ya me haya ido.

    Pero también se, porque tú así me lo has dicho,
    que lo harán con más intensidad
    y con una mayor ternura.

    Te recuerdo: has prometido,
    mientras me decías adiós con una brisa en tus ojos,
    que volveremos a vernos.

    Y que quizá entonces
    regresemos a pasear por el parque,
    agarrados de las ramas,
    y que tal vez me muestres de nuevo,
    tu inmensidad y tu destino
    mientras yo elijo el mejor momento para besarte.

    Ese bosque
    de silencios aún esconde tu timidez.

    Yo te hablaré de dudas,
    de silencios y de miedos
    de coincidencias injustas
    y de algún que otro argumento vencido.

    Y se que tú me dirás, entre susurros,
    que no conoces el lenguaje de las manos,
    que no conoces los mecanismos del futuro,
    ni el motivo de la tristeza de tus estatuas.

    Que no te interesa nada de eso, me dirás,
    que sólo tienes ojos para este presente
    en el que vives y que te acontece.



    Ese bosque
    de silencios me cuenta que has sufrido
    Me dirás también
    que han vuelto a florecer los tilos en nuestra calle,
    y que mientras los tilos florezcan en ti,
    la vida se moverá en tus arterias,
    en tus calles, en tus avenidas,
    en los andenes de una estación de trenes
    que palpita como un corazón.

    Es tu corazón una estación de trenes
    en la que habita el mundo.

    Y en las curvas de mujer de tus ríos,
    y en la vida de las universidades
    y en ajetreo de las rotondas.
    y en el bullicio de las noches

    En la puerta de tu historia
    se quedó colgada una mirada.


    Se, porque tú así me lo has dicho
    que me recibirás limpia, con esa risa permanente
    que llevas prendida en los labios
    durante todos los atardeceres.
    Juan J. Ginés
    (Berlín 2010)

    19 Agosto 2010


    A que silencio

    respondo con mi silencio

    a que luz

    a que brillo.

    Sombra inocente

    caricia extenuada

    casi muda

    que finge ser silencio.

    Juan J, Ginés